El Masaje Kobido se centra en la musculatura de la cara, donde combina una serie de movimientos rápidos y lentos de percusión y amasamiento, que aplicados con los dedos y combinados con manipulaciones suaves y profundas estimulan el transporte de sangre y linfa o la producción de colágeno y elastina entre otros beneficios. Esta técnica repara problemas de la piel mediante el movimiento de las toxinas naturales presentes en los músculos subcutáneos. Se trabaja sobre los músculos superficiales del rostro y específicamente puntos neurosensoriales que influyen de manera notable sobre la nutrición celular.

CARLOS HORCAJO DE MIGUEL

Fisioterapeuta de la ONCE especialista en Terapias Complementarias